Biodiesel y la historia del automóvil
En 1895 Karl Benz puso en circulación el primer automóvil. Y sorprende conocer que los primeros motores diesel en realidad se pensaron para utilizar aceites vegetales. A pesar de esos inicios, los combustibles de origen vegetal se han utilizado poco en el pasado, reavivándose en los últimos años.
En octubre de 1992 el Parlamento Europeo impulsó el uso del biodiesel mediante la directiva 92/81 que permitió a los Estados Miembros aplicar a los biocombustibles exoneraciones fiscales cuando se utilizaran en proyectos de desarrollo tecnológico, lo que sin duda favoreció su desarrollo.
En el año 2001, la Comisión Europea publicó un “Libro Verde” que pretendía fijar la estrategia europea para el abastecimiento energético. En este “Libro Verde” se constata la fuerte dependencia de Europa en lo referente al suministro energético, el escaso margen de maniobra sobre la oferta, y la imposibilidad de cumplir los compromisos de Kyoto sin tomar medidas drásticas. Como consecuencia de este “Libro Verde”, posteriormente, el 17 de mayo de 2003 se adoptó una Directiva que pretende impulsar el consumo de Biocombustibles en Europa. En ella se establece un porcentaje objetivo de consumo de biocarburantes en el año 2005. Este porcentaje se fija en el 2% del conjunto de carburantes de automoción. A partir de 2005 se prevé que aumente un 0,75% anual hasta llegar a un 5.75% en el 2010.
Por otro lado, el automóvil, que está en una evolución constante, afronta en los últimos años el reto de incrementar la eficiencia del uso energético en el transporte sin incrementar las emisiones de contaminantes regulados y disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero (GHG). Las cada vez más restringentes legislaciones sobre emisión de contaminantes, la demanda de reducción de consumo -o lo que es lo mismo la utilización eficiente de la energía y la globalización de los mercados plantean un reto tecnológico (y no solo tecnológico) enorme.